Períodos de tiempo

Mostrando entradas con la etiqueta Otros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Otros. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de septiembre de 2017

La catedral de México

Tres años después de la conquista del Imperio Azteca, en 1523, Hernán Cortés ordenó levantar una iglesia en Tenochtitlán con materiales de los templos aztecas. Tras cada conquista de cualquier territorio, los españoles construían iglesias en el centro de las ciudades.En el año 1530 ya actuaba como catedral, dada la influencia en América central de la Nueva España. El reconocimiento formal vino con esa bula pontificia. No obstante, no era la primera catedral del Nuevo Mundo, pero sí la primera que se construyó en suelo continental.


En 1547 fue elevada a metropolitana por el papa Paulo III que se convertía en centro espiritual de la América hispana. Tras el crecimiento del lugar sagrado, se veía que su tamaño era pequeño para su función, por lo que Felipe II en 1552 ordenó que derribaran la mayor parte de su estructura donde se iba a edificar la nueva catedral, que es la que hoy permanece en pie. Es considerada uno de los más importantes monumentos del continente americano y está dedicada a la Asunción de la Virgen María.

La Catedral de Ciudad de México es un templo de 128 metros de largo por 59 de ancho y con 60 metros de altura hasta la cúpula, cinco naves y dieciséis capillas laterales. La fachada final, de corte neoclásico, se debe al arquitecto americano José Damián Ortiz de Castro.


La Catedral de México representa, como las demás catedrales de América, la continuación de la serie magnífica de catedrales españolas. Su parentesco no es simplemente el que implica una semejanza de conjunto. Viene de más hondas raíces: al ser construida, sus autores tuvieron presentes las catedrales españolas que habían sido edificadas antes, la de Santo Domingo en 1512 y la de Lima en 1536. La idea primordial fue construir una catedral semejante a la de Sevilla y aun parece que el templo fue trazado así, pero tan loca ambición por grandiosa, era desproporcionado: el arzobispo Montúfar hubo de contentarse con edificar un templo semejante a la catedral nueva de Salamanca o la de Segovia. Su estructura es muy parecida a la de estos últimos templos, pero también influyó no poco la de Jaén.

Fuentes:


Almanaque de la historia de España. Tal día como hoy. José Javier Esparza.
.

viernes, 11 de agosto de 2017

Farnesio, Bolduque, el cáliz de oro y 80 vacas

Nos encontramos en Empel y los soldados españoles ven algo de esperanza al congelarse las aguas que rodeaban su situación. Los rebeldes al ver lo que les venía encima huyeron hacia el río Mosa que no se había helado. Bobadilla aprovechó que algunos fuertes levantados en isletas por los rebeldes estaban desguarnecidos y mandó ocuparlos con varias pleytas llenas de tropa.

Al estar a varios metros del lugar, los enemigos creyeron que los españoles eran miles y huyeron para reunirse con el resto de la armada holandesa. Tras quedar el islote sin resistencia, los españoles ocuparon el lugar y con ello asegurar un punto estratégico que le aseguraban un buen apoyo para evacuar a la tropa a Bolduque.

Gracias a esta última acción los españoles pudieron abandonar la isleta con los enfermos y heridos a la cabeza  con destino a Bolduque, que coincidiendo con la llegada del socorro del conde Carlos de Mansfeld, desató la alegría del bando español.

Una vez que los tercios estuvieron a salvo de la encerrona de Bommel, recibieron el agasajo de los habitantes de Bolduque, que curaron a los enfermos y banquetearon a los sanos ofreciéndoles pan, queso y cerveza. 

Farnesio que días antes marchó de Bruselas a Bolduque tras enterarse de la situación tan grave de Empel, conoció el favorable desenlace que tuvo aquella empresa para los españoles al llegar a la villa de Arentales escribiendo una carta, muestra del espíritu caballeresco que caracterizaba al gran jefe, que provocó la estimación de todos los capitanes y soldados españoles.


Además, Farnesio ordenó entregar a la ciudad de Bolduque, en nombre del monarca Felipe II, un cáliz de oro y 80 vacas como muestra de agradecimiento por curar a los heridos y dar de comer a los tercios españoles.

Fuente: - PISANDO FUERTE: LOS TERCIOS DE ESPAÑA Y EL CAMINO ESPAÑOL.Fernando Martínez Laínez.

miércoles, 9 de agosto de 2017

La elección de San Quintín y la correspondencia entre el duque de Saboya y Felipe II

En la campaña de San Quintín tenemos dos protagonistas principales: uno de ellos es el duque de Saboya y el rey Felipe II.


Felipe II

Ambos protagonistas estaban ampliamente distanciados. El duque andaba en la boca del lobo, esperando respuesta del Consejo para tomar algún plan estratégico en alguna ciudad francesa, mientras Felipe II no quería que el duque hiciese nada sin antes consultarlo con él. Era la primera guerra del nuevo monarca y quería ser clave en el desenlace y convertirse en otro "rey-soldado".

Se parte de la idea de que Felipe II fue el artífice de las grandes decisiones estratégicas de la elección de San Quintín. 

Saboya desde un primer momento a finales de junio tiene claro que el objetivo tiene que ser la plaza de San Quintín por sus condiciones idóneas para un asedio. El 21 de julio el duque de Saboya envía la siguiente carta a Felipe II:

"Así hemos determinado de partir el viernes pidiendo adiós tomando mi camino según la resolución de vuestra majestad [...] mucho convendría que vuestra majestad determinase la empresa que quiere hacer para que conforme a ello se encaminase todo, y más si ha de ser San Quintín yo lo podría ya cercarlo en la parte del río haciendo el mismo camino que hago y vuestra majestad con la otra gente podría venir por esta otra parte y así podría ser que con poca gente dentro que tiene y estando en Cambresi (Cambray) algunos días tendría tiempo para poder meter cuanta gente dentro quisiera.

Y si vuestra majestad quisiese hacer esto sería menester que yo me anduviese detenido hasta que vuestra majestad tuviese la otra gente de manera que un día después de yo llegado vos llegasen y de esta manera podría ser que saliese muy presto con la empresa, porque el detenerse en el chato Cambresi es darles a entender que se quiere darles por aquella parte y más ahora que tienen por muy cierto que les daremos por esta parte habiendo hecho bien vituallas junto a Metz, [...] y estando ellos allí y la otra gente alrededor diréis primero llegaré yo a San Quintín y la persona que para esto vuestra majestad se determinase y me mande lo que fuere servido que eso hare al pie de la letra".


Asedio de San Quintín

El consejo había meditado que el orden para conquistar, que eran las que aportaban un mayor impacto, sería primer Rocroy o Peronne, y después San Quintín.

Es entonces cuando el duque de Saboya toma cartas en el asunto y el 24 de julio, viendo lo que se avecina que no sería nada bueno, escribe una carta dando una verdadera lección en el dominio del arte de la guerra que demostraba un gran conocimiento geográfico de la zona ocupada:

"No lo he querido comunicar más que con otro que con Mos de Glajón para que la cosa vaya más secreta, y así nos parece por ser breve que no haciéndose la empresa de Rocroy y me dijeres que no tiene vuestra majestad otra empresa digna de su persona sino San Quintín o Perona donde más daño puede hacer a su enemigo, que la una es grande y flaca pero se puede hacer fuerte poniendo mucha gente dentro y tiene a Chatelet que daría el gran estorbo a las vituallas, la otra es pequeña y más fuerte pero tiene gran comodidad para todo el campo que estuviera sobre ella.

Teniendo a la persona tan cerca del campo del rey de Francia, si quiere presentar la batalla a vuestra majestad tanta comodidad tiene en la una como en la otra y así vuestra majestad podrá escoger cuál de las dos querrá combatir que no puede hacer mala elección y este es nuestro parecer y conforme a lo que escribí ayer no me parece que he de partir a Chato Chambresi sino que se pida la resolución de vuestra majestad que siga mi camino a ponerme sobre el lugar que vuestra majestad hubiera escogido".


Manuel Filiberto de Saboya (Duque de Saboya)

Ciertamente, las tres poblaciones candidatas al asedio estaban en boca de todos los del consejo en Bruselas, incluido Saboya, que tenía la última palabra porque era el que verdaderamente cómo conducir una operación militar, estando allí además, encima del lugar. 

Estas cartas reflejan cómo el duque de Saboya convenció a todo el consejo de Bruselas y a Felipe II para la elección de San Quintín para cercarla en agosto de 1557.


Fuente: Felipe II y el éxito de San Quintín. José A. Rebullida.

martes, 8 de agosto de 2017

La ropa acuchillada no es una moda de ahora




Uno de los aspectos que distinguen la aparición de la moda en el vestir en los siglos XIV y XV, es la aparición en el traje de elementos que responden solamente a la fantasía y no a las necesidades. Como por ejemplo, surgen nuevas decorativas en el traje: la gayadura, el festoneado, el enguatado y el acuchillado. En el último caso, nos vamos a centrar en esta entrada y es que cuando hoy día vemos a los jóvenes y no tan jóvenes con sus pantalones y camisetas rajadas tendemos a pensar que es una moda de este siglo, pero no...

El traje acuchillado tiene su origen en los soldados Esguizaros (suizos), cuando al desnudar a los borgoñones vencidos del duque Carlos el Calvo en la Batalla de Grandson (1476) se colaron sus prendas. Al ver que les estaban pequeñas, las acuchillaron para que entraran mejor en sus cuerpos y, así, presumir de vestir ropa del enemigo vencido.



Esta técnica decorativa está basada en realizar cortes a las prendas, dejando ver la prenda interior o el forro de la parte “acuchillada”. Hasta finales del siglo XV, estas cuchilladas eran amplias, con el nuevo siglo, se realizan los cortes cada vez más pequeños, aumentando la cantidad de ellos en cada prenda.

Tal moda se extendió por todo el continente europeo gustando a unos y molestando a otros. En el Sacro Imperio, el emperador Maximiliano I la permitió, pero en algunos centros, como la universidad de Tubinga, no permitieron que sus estudiantes vistieran ropa acuchillada. En España, en las Cortes de 1548, hubo rechazo también. 

Fuentes:

- PISANDO FUERTE: LOS TERCIOS DE ESPAÑA Y EL CAMINO ESPAÑOL.Fernando Martínez Laínez.





jueves, 29 de septiembre de 2016

El correo entre la corte del Rey y las campañas militares

El Correo empezó a institucionalizarse como Servicio en el Siglo Xvi. El cargo de Correo Mayor aparece en el reinado de los Reyes Católicos. El Rey Católico necesitaba recibir noticias y mantener una comunicación con su ejército, en especial con su infantería española. Pero el Tercio carecía de servicio postal, tanto desde el punto de vista oficial como desde el particular. Sin embargo la red de los Tassis (apellido de la familia que creó la gran red de comunicaciones de Cralos I de España y V de Alemania) estaba por todas partes, al menos para el correo normal, y, periódicamente, por determinados itinerarios, las necesidades quedaban cubiertas. Pero todo el correo extraordinario tenía que utilizar medios distintos de los establecidos por el Gran Correo del Imperio. El correo extraordinario era frecuente durante la guerra, por la importancia de la situación y de la permanente posibilidad de modificaciones. Para la seguridad de este correo se aplicaban todos los medios disponibles y sistemas de seguridad para que llegasen en buen estado. Los principales conductos eran los correos de los mercaderes, muy numerosos dado el volumen de los negocios. 

Cuando resultaban insuficientes aquellos medios sistematizados, y la necesidad premiaba, convenía crear un correo apropiado. Por ejemplo, al saber Felipe II que el Duque de Alba había entrado en campaña, esperaba por horas, de noche y de día, las cartas que llegaban desde Flandes, para saber de inmediato los movimientos del Duque y los resultados de los conflictos que se protagonizaban. Tan ávido de noticias estaba, que ordenó asegurar el correo en ambos sentidos, entre la costa cantábrica y las flamencas. Todos los medios eran buenos para enviar noticias, sobre todo en tiempos de guerra, cuando las comunicaciones se hacían difíciles: comerciantes, sirvientes, militares de permiso, etc.

Exclusivamente para los correos oficiales, y específicamente militares, utilizaba el Tercio con preferencia capitanes, soldados particulares o alféreces,. El correo iba duplicado e incluso repetido más veces, por distintas vías, mediante diferentes sistemas de portadores, por mar y por tierra. Muy pocas veces el correo no llegaba, ya que sería mucha casualidad que los encargados del correo sufrieran accidentes o ataques por las distintas vías que lo llevaba,

Todos aquellos sistemas eran rápidos. Un correo directo entre la corte de Felipe II y los Países Bajos, por Francia, solía tardar medio mes. Además, un correo desde Madrid a Barcelona por Zaragoza tardaban unos siete días, sin embargo desde Sevilla  a Madrid solo tres días. Aunque algunas veces resultaba un sistema lento, ya que en 1653 el Consejo de Castilla se lamentaba mucho de la tardanza del correo que llegaba desde Flandes por el motivo de que uno invirtió quince días desde Irún a Madrid.

Según la importancia de los informes, empleaban un código cifrado que se modificaba csda cierto tiempo, pero los asuntos de gravedad, sutiles o secretos de la guerra debían confiarse verbalmente a un militar de calidad o grado suficientes, para que de palabra los trasladase a los destinatarios, y no confiar en cualquiera, ya que si un correo fuera puesto en manos equivocadas o enemigas, el futuro de las expediciones o campañas se vería incierto y negativo para el Imperio.

Fuentes:

http://www.blogarama.com/my-life-blogs/90939-lo-seo-blog/5459595-correos-siglo-xvi

LOS TERCIOS. René Quatrefages.




lunes, 19 de septiembre de 2016

Composición y elaboración de la pólvora de arcabuces y cañones

La pólvora era elemento imprescindible en los ejércitos de la Edad Moderna, existiendo para ello varios tipos según se tratara de hacer poco ruido, de que hubiera poco fogonazo y de que fuera para armas cortas o para cañones.


La pólvora se fabricaba a partir de tres elementos básicos: Azufre, Salitre y Carbono. Diego García de Palacio en sus Diálogos Militares, publicada en México en 1583, nos explica la función que cumple cada uno de ellos en la mixtura:

El azufre es propio para hacer fuego con llama y en esta propiedad excede a los otros dos materiales, es decir, es un material fácil de prender, siendo su función básica la producción de energía suficiente para la ignición del salitre.

El Salitre es una mezcla de nitrato de sodio y nitrato de potasio y su combustión es muy violenta. En palabras de García de Palacio, si solos el azufre y el salitre mezclados se aprehendiesen de fuego en un instante, con la poderosa ventosidad del salitre, apagarían la llama sin quemar sino muy poca parte de la materia, surgiendo la necesidad de incorporar como tercer elemento el Carbono.


Así que para enmendar y suplir este defecto se le mezcla y añade el carbón dicho, el cual es de tal naturaleza que, tocado por la llama del fuego, luego se enciende y se convierte en fuego, sin llama. Y cuanto éste es más sacudido por algún viento tanto más se enciende y conserva, hasta convertir su sustancia en ceniza, lo que permite que la deflagración se produzca con toda la pólvora cargada obteniendo así el impulso de toda la energía disponible.

La  mejor pólvora para uso de arcabuces precisa de las siguientes proporciones según García de Palacio:

–  Siete partes de salitre bien refinado, dos de azufre, una de carbono y hacerse ha según el arte y saldrá la mejor de las pólvoras comunes, siendo como han de ser los simples, bien preparados y buenos.

Para hacer pólvora limpia de gran potencia y calidad, recomienda hacer carbón con cáscaras de naranja: echadas las cáscaras en una olla nueva y muy tapada, se pondrá al fuego hasta que se encienda y ponga como brasa, que entonces las cáscaras estarán hechas carbón, del cual se tomará una libra y siete de salitre y once onzas de azufre.

Añade además García de Palacio otra receta para confeccionar una pólvora de excepcional calidad con la que no se oiga el trueno como el que comúnmente se suele hacer: tomando cinco partes de buen salitre, una de azufre y otra de carcoma muy seca en lugar de carbón, y junto y molido […], se irá amansado con sangre de cordero o cabrito, en lugar de agua.

En cuanto a la composición de la pólvora para el uso de la artillería da el autor dos tipos de proporciones para su elaboración, según la cantidad que se desee hacer:

–  Nueve partes de salitre, dos de azufre y tres de carbón.

–  Cien partes de salitre, diez de azufre, treinta y seis de carbón.

Tanto Bernardino de Escalante como Diego García de Palacio coinciden, en sus respectivas obras, en que la carga de pólvora adecuada para un cañón será la de las dos tercias partes del peso de la bala.

Por último, la pólvora para uso de arcabuz deberá ser granulada: se granujarán [granularán] lo más a menudo posible, que así tendrán mas propio y acomodado uso para el arcabuz, debido a que la sustancia de polvo fino dificulta la carga del mismo. Sin embargo, no tendrá necesidad de granujar las pólvoras que hubieren de servir para la artillería, pues gracias al diámetro de la boca, no ofrece dificultad la recarga.


Fuente:

http://www.gehm.es/edad-moderna/tercios-de-espana-composicion-y-elaboracion-de-la-polvora-de-arcabuces-y-canones/

sábado, 3 de septiembre de 2016

La España que odia a España y la América que la ama

Vivimos en una sociedad y en un país que lo políticamente correcto es similar a odiar nuestras raíces, los español y nuestros símbolos. Y ya no solo vemos esa actitud en gente inculta, sino en nuestros políticos, Pardiez, ¿cómo se va a subir en el estrado del Congreso de los Diputados "un rufián" echando en cara que los niños catalanes (y españoles) estudien una asignatura en el idioma oficial de todo el conjunto del país? ¿cómo un concejal va a decir que no es posible que se llame una calle "El Descubrimiento" y proponer el nombre de un aspecto romano? 

Queremos destacar algunos puntos y comparándolos con el punto de vista que tienen de nosotros otros países.

En primer lugar, señor rufián Rufián, mientras usted y los suyos les quitáis el derecho de aprender la segunda lengua más hablada del Mundo a unos niños que viven en un país (España) donde si salen de Cataluña nadie les hablará en catalán y no sabrán comunicarse todo lo que ellos quisieran.

En segundo lugar, mientras ustedes queréis romper la Unidad de España que tanto sacrificio y lucha costó, otros quieren unirse. Señor rufián Rufián, les dejo estos dos titulares, para que piense que mientras ustedes queréis salir otros desearían estar en vuestro lugar. Desde aquí os invito a cambiaros por esos portugueses que desean ser españoles.


En segundo lugar, ¿sabéis que país odia a sus símbolos? ¿os imagináis que sociedad se levantaría en contra de un pueblo donde su ayuntamiento y calles estuvieran plagadas de banderas rojigualdas españolas o del Siglo XVI y XVII?  Por supuesto, LA NUESTRA.

Mientras nuestro himno es vejado en estadios de fútbol, mientras nuestra bandera es ultrajada en balcones de ayuntamientos y un largo etc, en América, en Estados Unidos y, en concreto, la ciudad más antigua de Estados Unidos recuerda la fundación de San Agustín por el español Pedro Menéndez al grito de «¡viva España!» durante los actos de su 450º aniversario.

Mientras los españoles permiten esto:


Al otro lado del charco nos recuerdan así:




¿Cuántos españoles, mirando estas últimas fotografía, se hartarían de decir "¡Malditos fachas que llenan nuestras calles de trapos!"? Esa parte de la sociedad que se cree tener esa superioridad moral de dictar lo que está bien y lo que está mal, os invito no a iros de vuestro país, sino... LEAN, lean mucho, lean y descubran nuestra verdadera historia, lean lo que España hizo para el Mundo y lo que el Mundo disfrutó de nuestro país en nuestros siglos gloriosos. Hay que saber de donde venimos para saber a donde vamos, y España no empieza en 1936. Un saludo a todos.







viernes, 2 de septiembre de 2016

Los zapadores del Siglo XVI

Muy pocas veces se les reconoce su labor al enaltecer las figuras de los piqueros, arcabuceros, mosqueteros, maestres de campo... Pero, ¿qué sería de los Tercios Españoles sin la parte humilde de la Táctica o los zapadores que permiten con su trabajo el éxito de los demás?

¿En qué consistía el trabajo de los zapadores? Lo que ahora llamamos ingeniería militar, en el Siglo XVI eran explanaciones, albañilería y maderajes. De la buena ejecución de los siguientes trabajos que explicaremos detalladamente dependía muchas veces el éxito de las operaciones o por lo menos la mayor rapidez. Se encargaban de varios aspectos como por ejemplo:

- Facilitar el paso del ejército ensanchando caminos, rellenando baches, construyendo puentes, etc. El beneficio para la tropa, de esta parte del trabajo, lo podemos ver en el resultado de la campaña de Frisia en 1568 donde nuestros Tercios realizaron una notable rapidez logística caminando 22 kilómetros diarios. ¿Cuántos kilómetros hubiesen realizado por día sin la preparación del terreno de los zapadores? 


- Permitir el alojamiento de las tropas en campaña. Cuando la guardia provisional quedaba montada, los jefes, que eran aconsejados por los ingenieros, los zapadores hacían algunas explanadas para facilitar el movimiento de las tropas en caso de alarma. Además de esas explanadas, el zapador realizaba trincheras o revellines, según lo que mandase el ingeniero. Por último, se trazaba una red de avenidas dentro de campamento para que las tropas y aprovisionamientos pudieran moverse.

Lo explicado en el párrafo anterior era lo que los zapadores hacían antes de que las tropas llegasen al campamento. Pero... ¿cuándo se iban de esa explanada todas las obras se dejaban como estaban? No, cuando se abandonaba el campamento, había que rellenar las trincheras para permitir al ejército propio pasar y no dejarlas aprovechables por si el enemigo decidía acampar ahí. 



- Otra misión, pero esta vez en la preparación del combate ofensivo en el sitio de plazas era realizar obras semejantes a las anteriores pero de un modo distinto. Las trincheras, en este caso, se hacían en zigzag hacia el enemigo y debían de permitir que al menos hubiera en ellas una fila de tres piqueros cuando se produjera un ataque. Con la tierra extraída de cavar las trincheras se hacían glacis hacia el enemigo. En terrenos arenosos, pedregosos o húmedos, había que apuntar las paredes, y elevaras con parapetos de maderos, fajinas y gaviones.

Para construir esas trincheras los zapadores empleaban materiales fáciles de fabricar in situ. Para cavar se empleaban palas y zapas. La tierra se echaba a los lados o se sacaba en canastos que se colgaban a la espalda. Se utilizaban también sacos terreros y haces de ramas o fajinas. El peso de la defensa caía sobre cestones.



- También se encargaban de proteger las baterías asentando cada pieza sobre una base de maderos en plano inclinado ascendente desde un palmo detrás de las ruedas, de modo que se neutralizara el retroceso. Una guía de parapeto, de gaviones o de maderos conducía el retorno de la pieza, por gravedad a su posición de inicio.



- Construir caballeros ante las puertas de las plazas o campamentos asediados para evitar que los enemigos no saliesen. Estas obras también se hacían en las traseras de las fortificaciones, para impedir el paso de socorros que pudieran llegar a los asediados, y para defenderse de tales socorros.

- Por último, una de las misiones más arriesgadas y peligrosas para los zapadores era la de poner minas, que consistía en cavar por debajo de los muros o de los atrincheramientos enemigos, para que se hundieran. Las fortificaciones se minaban colocando barriles de pólvora a los que, como a los actuales barrenos, se les hacía estallar a distancia.



Las minas se empleaban desde muy antiguo  en los asedios, pero las minas explosivas son propias de la guerra moderna. La galería se cavaba con el mayor de los sigilos, pasando bajo el foso y alcanzando la muralla por debajo de sus cimientos. Para la cámara se buscaba el lugar apropiado, a poder ser horadando uno de los contrafuertes del muro.

Todo el trabajo del zapador contribuía a la seguridad del ejército.

Fuentes: 

- LOS TERCIOS. René Quatrefages.

- El ejército español en la Guerra de los 30 años. Pablo Martín Gómez.






martes, 23 de agosto de 2016

El Sistema Sanitario Militar del Siglo XVI

El primer servicio sanitario de campaña fue el de la Reina Isabel I a finales del siglo XV en los albores de la Edad Moderna castellana, adelantándose –como en otras cuestiones del sistema hospitalario1- un siglo a las naciones del entorno cultural. En la primavera de 1476- Campaña de Toro contra la Beltraneja- la reina formó a sus expensas seis espaciosas tiendas para hospital de campaña, dotado de camas y ropas, médico, asistente, boticario y cirujano. 

Desde este momento los soldados de los Reyes Católicos contaron siempre con el denominado “Hospital de la Reina, los profesionales sanitarios que atendían eran médicos, cirujanos y boticarios de la propia Cámara de los reyes y las damas y mujeres de caballeros y sargentos de la mesnada real, cuidaban a los enfermos y heridos, preparando pócimas, vendas y remedios bajo la supervisión del físico de llagas y del boticario real. 



Lo que ocurrió en el Siglo XVI fue la articulación de un modelo bien definido al servicio de ese ejército profesional que representaba los tercios.

En cada Tercio había un servicio sanitario que estaba formado por un médico y un cirujano diplomado. Podemos decir que en el Siglo XVI, aproximadamente, para cada 1.500 soldados correspondía un médico. Este servicio se ocupaba tanto para atender a los hombres que luchaban como a las mujeres, hijos, criados... No es de extrañar que un Tercio se multiplicara por dos por el acompañamiento que tenían los soldados y oficiales.

El mantenimiento del servicio sanitario se hacía con una contribución fija que tenía el nombre de "el real de Limosna", donde cada soldado pagaba en proporción a su rango. El pago lo hacían recibiendo en la paga una resta de la cantidad depende del rango. El capitán dejaba de recibir 10 reales, el alférez 5, el sargento 3 y los soldados un real. Aunque pareciese que las atenciones sanitarias fueran gratuitas, esas restas en el salario actuaba como contrapartida. Lo que hoy llamamos "Seguridad Social", los tercios iban muy por delante de los usos de la época, y en algunos aspectos no fue igualada hasta el Siglo XX.

Todo jefe militar debía cuidar lo mejor posible a sus hombres. Por ello, los capitanes debían vigilar que los barberos supieran mantener los cabellos y barbas a su longitud adecuada, sangrar a los enfermos y vendar sus heridas hasta que pudiese operar el cirujano principal. Los barberos tenían la misión de ocuparse de los primeros cuidados de los heridos para darles esperanzas de seguid viviendo. Los casos graves pasaban directamente al hospital a través de varios canales, como tierra o mar. Aunque a veces era imposible el traslado, a pesar del interés de los oficiales. Las posibilidades de evacuar heridos eran limitadas y dependían. en primer lugar, de que los tercios ganasen el enfrentamiento y, en segundo lugar, de las existencias de carros ambulancia, que no eran muchos.


Los médicos tenían que luchar contra heridas producidas por arcabuces, heridas blancas o contundentes y enfermedades. Las heridas de bala eran las que más provocaban la muerte y se calcula que por cada cinco heridos de bala uno lo era por arma blanca, por lo tanto podemos comprobar la importancia de las armas de fuego en las batallas de la época. Hemos hablado de las enfermedades también, donde se culpaba al aire de transportarlas. Los médicos disponían de los boticarios, encargados de preparar los medicamentos con la ayuda de varios ayudantes, y anotaciones en diarios donde aparecían los nombres de medicamentos como arrayan, oximal o azeites de maricamilla aunque se desconoce se tenían eficacia o no. 

En el escalón del tercio solo existía un embrión de hospital. Sin embargo, para el ejército completo, la organización sanitaria estaba formada por varios hospitales repartidos entre el teatro de operaciones militares y los itinerarios logísticos. A finales del Siglo XVI, se instaló en Malinas un hospital general como cúpula de conjunto, que disponía de 300 camas y que fue creado por Alejandro Farnesio.

El administrador de los hospitales generales era el encargado de la contratación de todo el personal, salvo en el caso de los médicos, cuya designación corría a cargo del rey.

Cuando los heridos llegaban al hospital tenían una vida más cómoda. Dormían en mejores camas y comían y bebían alimentos y bebidas variadas de más calidad que a lo que estaban acostumbrados. Allí trabajan varias personas; el despensero que custodiaba los alimentos, mientras que el guardarropa conservaba las del propio hospital y las de los enfermos ingresados. Había asimismo un botillero y un dietero que cuidaban los alimentos sólidos y líquidos, mientras que el tinelero era el responsable de los útiles empleados en la distribución de la comida, preparada por un cocinero, con los auxiliares precisos. Un cometido importante era el del escribano que registraba los ingresos y también otorgaba los testamentos. A veces, existía un alguacil, responsable del mantenimiento del orden interno e, incluso, un sepultero. De la atención espiritual se encargaban los sacristanes y capellanes.

Los hospitales daban importancia a la limpieza de heridas y cuerpos, ya que en beneficio de la higiene, a los enfermos se les levaban con jabón en grandes tinas. También recibían importancia las marmitas de cobre destinadas para hervir el agua de los pacientes. Los médicos militares recomendaban instalar los campamentos donde hubiese agua corriente y bosques para evitar las inmudicias y excrementos que pueden inficionar el campo.

Aunque no se esperaban muchos milagros cuando las heridas eran de extrema gravedad, tal vez nos deberíamos de preguntar ¿cómo pudieron sobrevivir hombres como Blas de Lezo o Julian Romero, a los cuales se les amputaron brazo y pierna y se quedaron tuertos de un ojo? ¿Qué entraba en juego? ¿Eficacia de la medicina? ¿Suerte? ¿Robustez? 



Fuentes:

La sanidad militar en la Edad Moderna. Mª. Soledad Campos.

Tercios de España: La infantería legendario. Fernando Martínez Laínez y José María Sánchez de Toca.

Desperta Ferro, Los Tercios en el Siglo XVI.

LOS TERCIOS. René Quatrefages.

domingo, 21 de agosto de 2016

La presencia de extranjeros en los Tercios Españoles

Estaba claro que los ejércitos españoles en batalla estaban formados, por supuesto, por españoles, pero también por compañías extranjeras (italianas, alemanas, valonas, entre otras) que por una u otra razón ayudaban a nuestra causa. 

Por ejemplo, en la guerra de Flandes, llegó a haber 104 compañías de tropas valonas, aunque incluían soldados españoles, en su mayoría catalanes. La infantería valona solía mostar lealtad a españa pero tenían tendencia a desertar para estar más cerca de sus familias. Felipe V decidió formar la nueva guardia real a principios del Sglo XVIII incluyendo tanto a valones como españoles, lo que indica su fiabilidad como soldados. Felipe II aumentó el número de valones antes que otros soldados de otras naciones en nuestros ejércitos por, como dice el cronista Zubiaurre, "son buenos soldados y los más baratos".


Los alemanes, tenían piqueros excelentes pero como todas las cosas... tienen sus cosas buenas y malas, y los alemanes tenían un carácter mercenario y una mala disposición para los asaltos. El duque de Alba, antes de la guerra en Portugal prefirió su presencia antes que la de los italianos.

Los italianos, al igual que los españoles, se formaban en tercios. Los italianos eran súbditos del rey de España, ya que Nápoles, Lombardía y Sicilia, formaban parte de la Corona hispana, y ese motivo los hacía más fiables que otros soldados extranjeros.

En el campo de batalla, ni la nacionalidad de las tropas ni el hecho de pertenecer a unidades distintas se consideraba un obstáculo para formar un mismo tercio. En la batalla de Alcántara que salimos victoriosos en 1580, se reunieron dos mil arcabuceros españoles de seis tercios, en mangas de trescientos. En cuanto a las picas, se hicieron tres escuadrones: uno con el Tercio Viejo de Nápoles y banderas de los de Sicilia y Lombardía, otro con el tercio de Enríquez, y el tercero, con los tercios de Zapata y Niño.

Además de la batalla de Alcántara, en el sitio de Amiens, los sitiadores realizaron un ataque con dos destacamentos. Uno, de cuatrocientos cincuenta hombres, con infantes españoles, picas irlandesas y mosqueteros valones. El otro, de doscientos cincuenta hombres, compuesto por españoles y gentes de las "naciones", nombre que hacía referencia a los soldados de nacionalidad no española.



Había rivalidades o "piques", como es normal, ya que cada grupo de soldados de un país tenían sus costumbres, actitudes y forma de entender la vida distinta a la de los demás grupos. Los españoles tenían primacía en la designación de mandos, aunque no fue a raja tabla, ya que grandes jefes militares como Ambrosio de Spínola o Alejandro Farnesio triunfaron en los mandos de nuestros ejércitos.

En la guerra de Flandes, los italianos destacaron por su valentía y arrojo en el campo de batalla, lo que hizo que fueran tratados con especial diferencia por su compatriota Alejandro Farnesio. Esto creó mucho recelo en la tropa española, que se quejó por el favoritismo y agravios comparativos.

Surgieron insultos entre los soldados de cada nación. Los españoles llamaban a los franceses "borrachos" y "meavinos" ; los franceses a los españoles "rateros" y "ladrones"; los alemanes a los suizos "cavamali" (ordeñadores de vacas); los suizos a los alemanes "pùercos" y "bribones"; y por último, a los italianos se les llamaban "bujarrones".

Diferentes estudios han puesto de relieve que los españoles representaron solo el 16,7 por ciento de media de los soldados que lucharon bajo el reinado de Carlos I. En lo referido a los ejércitos que tomaron parte en la guerra de Flandes desplazados desde Italia, ya en el reinado de Felipe II, un 14,4 por cierto eran españoles. Los problemas demográficos de Castilla, no obstante, disminuyeron aún más el porcentaje de españoles avanzado el siglo XVII. En la batalla de Nördlingen, Felipe IV financió un ejército de 12.000 hombres que fue recibido con vítores de «¡Viva España!» por las fuerzas alemanas de Fernando de Hungría, aunque, en realidad, solo 3.200 eran españoles (cerca del 7 por ciento del total de las fuerzas imperiales).

Más allá de las cifras en sí, los españoles conformaban la élite dentro del ejército imperial, para quienes quedaban reservadas las posiciones más expuestas en batallas y asaltos, donde más peligro se corría pero también donde era más probable destacar. En tanto, sus habilidades en el combate (todas las fuentes del periodo, nacionales y extranjeras, dan fe de su superioridad) hacían merecedores a los oficiales y soldados de estos privilegios. 


 Fuentes:

Tercios de España: La infantería legendario. Fernando Martínez Laínez y José María Sánchez de Toca.

http://abcblogs.abc.es/archivos-desclasificados/2015/08/17/porcentaje-espanoles-en-los-tercios-de-flandes/








sábado, 23 de julio de 2016

La Guerra de los 30 años: El origen

Esta contienda empezó siendo una querella interna en el corazón del imperio germánico entre católicos y protestantes en Bohemia. Un enfrentamiento en torno a la liberad religiosa. La entrada de la Corona Española en apoyo de Austria en la guerra contra los protestantes había disparado la alarma en Europa.

Lo que empezó siendo un conflicto interno entre católicos y protestantes terminó por atraer a rivales y contendientes convirtiéndose en una guerra europea, donde ya no importaba la religión, pues países católicos lucharon entre sí, como por ejemplo Francia y España.




Cuando comenzó la Guerra de los 30 años, España disfrutaba de un breve período de paz con las provincias holandesas y Francia. A los pocos días de convertirse en rey Felipe IV concluía la tregua de los Doce Años, y ni españoles ni holandeses querían renovarla. En España, los partidarios de la guerra no iban a reconocer la independencia de las Provincias Unidas, y además las quejas de Portugal y de las Indias por la penetración comercial de los holandeses en las colonias hacía imposible el acuerdo. Además, se sumó la llegada del Cardenal Richelieu al gobierno francés que entró en el conflicto por el hecho de que Francia estaba rodeada y cercada por las tierras de los Austrias o de sus aliados. Quitando las puertas del mar el cerco era completo, hasta el punto que algunos llegaban a decir que Francia era el verdadero corazón del Imperio Español. 


Cardenal Richelieu.

A los franceses no le interesaban entrar de lleno en la guerra ya que España era demasiado poderosa en aquellos años, así que optaron por buscar aliados a los que azuzar a la batalla mientras reservaba sus fuerzas.

El primer aliado que atrajo el Cardenal Richelieu fue el Ducado de Saboya, el cual llegó a un conflicto abierto por la cuestión del Monferrato en 1615.

El gobierno y el oro francés respaldaron a todos los enemigos de la Casa de Austria que tuvieron a su alcance, ya fueran los holandeses o los príncipes protestantes alemanes y escandinavos. La propia Francia se metió de lleno en la guerra, siendo católica, uniéndose al bando protestante en 1635.

El Siglo XVII estaba en sus comienzos y España era la principal potencia de Europa, que tomaba como suyo cualquier conflicto que estallara por muy apartado que estuviera de su territorio, y eso incluía a los que se producía en la lejana Alemania.

Fuentes:

El Ejército Español en la Guerra de los 30 años. Pablo Martín Gómez.

Historia de España. José A. Hernández, Flora Ayuso y Marina Requero.




jueves, 12 de mayo de 2016

"Papá, de mayor quiero ser Belén Esteban"

Muchos pensarán que pinta algo como esta entrada en un blog como en el que estáis ahora mismo. Yo os lo cuento de inmediato. Estoy harto de la sociedad actual, estoy harto de los ídolos de la juventud, estoy harto de los que pretenden destruir los valores que durante siglos han consagrado este Imperio (porque aunque no os lo creáis: este país es un Imperio y no debéis sentir vergüenza de España sino de todos los que intentan, de una manera u otra, acabar con él), estoy harto del entretenimiento en la televisión que capta todas las mentes infantiles, adolescentes y maduras haciéndolas torpes, dependientes y soñadoras de un mundo lejano de la realidad.
 
¿Cómo puede ser posible que Belén Esteban venda más libros que Vargas Llosa? ¡Y a mí que me llaman "friki" por salir de la Feria del Libro de mi ciudad con tres libros de la historia de España! Perdonen, "frikis" sois ustedes que compráis libros de personas que ni siquiera los han escrito y que lo único que han hecho en la vida es hacer el payaso, contar su vida privada y vivir de la televisión. "Frikis" sois ustedes que mientras estudiáis o descansáis después de venir del campo  veis personas en la televisión que no han dado un palo en su vida.
 
Resulta que, a día de hoy, la caja negra que todos tenemos en el salón, cocina o la habitación nos distrae bastante y, con consecuencias negativas o positivas, nos alimenta la mente. En ella, las cadenas o programas que más audiencia tienen son las que tienen protagonistas que se han casado con toreros, cantantes o, simplemente, la han liado en cualquier ambiente social. El objetivo es claro: distraer al público, ¿cómo? chismorreando sobre la vida privada de los demás, peleándose con los compañeros, etc.
 
¡Pero luego el "friki" soy yo por leer libros y escribir un blog de historia!
 
¿Pensáis que si los niños en vez de ver programas de realities, viendo como personas se pelean entre sí, vieran series de dibujos animados, como por ejemplo Don Quijote de la Mancha crecerían de una forma más adecuada y sana?
 
¿Es mejor comprar a un niño una play station o libros? Si tu hijo lee literatura pensada para su edad, ten por seguro que adquirirá un lenguaje más preciso y su vocabulario se irá ampliando, al tiempo que aprenderá casi sin querer normas ortográficas y de redacción.
 
¿Es beneficioso para nuestros hijos que se alimenten en un ambiente de "realities de famoseo" donde un tal Pequeño Nicolás que lo suspende todo en la universidad ha ganado más dinero que muchos escritores y pintores? 
 
Nosotros, aficionados y defensores de la historia, debemos de informar y convencer a los niños de interesarse por la historia, ya que les va a proporcionar un contexto para ayudar a entender mejor nuestro mundo de hoy. También nos enseña lecciones innumerables sobre el comportamiento humano, la naturaleza de la política, el cambio en el tiempo, la forma de escribir y contar un buen relato, y mucho más.

En la época en la que vivimos los niños prefieren ser jugadores de fútbol, protagonistas de realities y colaboradores en Sálvame Deluxe. Se les vaya a ocurrir decir que de mayores quieren ser héroes como Hernán Cortés, Francisco Pizarro, el Gran Capitán o Álvaro de Bazán. Si es así al niño no le dirán nada, pero a los padres les llamarán genocida, fachorro y de todo menos bonito.
 
Es increíble que con la historia que tenemos y todas las gestas heroicas que conforman la historia de España, en especial la época dorada tras la Reconquista, no hagamos hincapié para que la sociedad se ilusione y se muestre orgullosa de sus raíces. Y es que, hoy en día, hay sectores en la sociedad en los que mis queridos Tercio Españoles se ven bajo la sombra porque lo políticamente correcto lo dictamine. Mientras en España, la figura de Hernán Cortés o Blas de Lezo es desconocida, al otro lado del charco le levantan estatuas y le rinden honores. ¡Cuánto hemos de aprender!
 
¿Y no es verdad que hacen manifestaciones en contra de la Toma de Granada? Hasta que punto pueden llegar tales mentes analfabetas y con falta de cultura que critican un hecho histórico de hace cientos de años, solo por el motivo de que la mente progresista se lo pide. ¡Pero chica! ¿cómo te vas a manifestar en contra de la Toma de Granada en falda o enseñando escote? ¿No te das cuenta que si la Toma de Granada hubiese fracasado irías tapada hasta las orejas y siendo víctima del machismo musulmán? Si soldados que combatieron en esa Toma, como el Gran Capitán, levantaran la cabeza ibais a correr como jabatos.
 
¿Cómo puede ser que países con una historia de menor trascendencia que la nuestra la explote sacando máximo beneficio?
 
Te vas a Inglaterra y tienes series y películas donde aparecen gestas heroicas militares, y en España que vencíamos a enemigos que nos superaban en número de soldados y armamento como en Empel, Las Navas de Tolosa o contra los imperios precolombinos, no tenemos ninguna referencia en el mundo del cine. Pero ten cuidado, porque si algún día un director de cine se atreve a grabar una película donde le damos por pelo a los franceses o ingleses, le llamaran facha y a ti friki por ir al cine a verla.
 
¿Cómo puede ser que desde el Ayuntamiento de una ciudad como Córdoba no de la publicidad necesaria durante dos meses diciendo que había una exposición del Gran Capitán? Así que, la exposición de la estatua de la Plaza más importante de Córdoba pasa desapercibido en su ciudad. Pero tranquilos, que lo de las fallas en CÓRDOBA  lo teníamos todo el santo día en la sopa.
 
Pues nada señores, hoy me he levantado con unas ganas de publicar esto porque estoy hasta los... de la sociedad. Podéis comentar que os ha parecido.
 
Un saludo a todos, sin miedo ni vergüenza: ¡SANTIAGO Y CIERRA ESPAÑA!