jueves, 15 de septiembre de 2016

Entrevista a Salvador Amaya

"¿Qué hay mejor para un niño que poder desarrollar la creatividad y llegar a casa manchado de arcilla sabiendo que tu madre no te va a regañar? Pues sigo más o menos igual. Lleno de ilusión, proyectos de futuro y con barro en las manos."

"Os parecerá una locura, pero me hubiese gustado servir a las órdenes del Gran Capitán."


Para que nuestro público le conozca, ¿cómo se definiría y que aporta al reconocimiento y homenaje de la historia de España?

Antes de nada, un saludo a todos los amigos de Vive los Tercios. Es gratificante saber que cada día somos más los que estamos dispuestos a mantener vivo el espíritu de entrega y valor de aquellos hombres.

Se me da muy mal presentarme, pero a grandes rasgos, soy un escultor de carácter monumental con gusto por representar grandes personajes de nuestra Historia y ensalzar los valores más nobles del pueblo español.



¿Cómo nace su pasión por la escultura y cuáles fueron sus primeros pasos  y trabajos?

En realidad, he vivido el mundo de la escultura desde pequeño. Mi padre era escultor y asumí como propia esa forma de vida. Me gustaba acompañarle en el taller y experimentar con la arcilla. ¿Qué hay mejor para un niño que poder desarrollar la creatividad y llegar a casa manchado de arcilla sabiendo que tu madre no te va a regañar? Pues sigo más o menos igual. Lleno de ilusión, proyectos de futuro y con barro en las manos.



¿Y su interés por la historia militar y sus héroes?

Mi familia materna es de tradición militar. De hecho, hubo un momento en mi vida que tuve que elegir entre la vida castrense y la artística. Quizá tengo esa espinita clavada y eso me empuje a conectar en cierto modo con el mundo militar.



De los escultores internacionales y nacionales, ¿a quién admira?

Sobre todo a los clásicos. Ellos marcaron el camino y unos cánones de belleza insuperables. Me quedo con los escultores españoles de principios del XX: Benlliure, Marinas, Querol… Representaron como nadie el carácter épico de los españoles. Respecto a los extranjeros, me gusta muchísimo la obra de Bernini y la de Arno Breker.


¿En qué partes se divide su trabajo cuando decide tallar una imagen?

Independientemente de que el acabado final sea en bronce, madera o mármol, toda escultura necesita de un modelo original. En mi caso, sigo trabajando con los procedimientos tradicionales. Preparo un armazón metálico que servirá de estructura para sujetar el barro y comienzo a darle la primera forma. A partir de este momento procuro tener un modelo que me pose para que las proporciones sean lo más humanas posibles. Me gusta aproximarme a la perfección anatómica antes de comenzar a “vestir” la estatua. Una vez que todo está en su sitio, me entretengo con los detalles, ya sean bordados en la ropa o botones. Esos detalles gustan mucho, pero en realidad es lo más sencillo y mecánico del proceso de modelado. Cuando considero el trabajo terminado, procedo a realizar el molde que es lo que utilizaré para reproducir la obra en materia definitiva.



De todos sus trabajos, ¿cuál ha sido, por un lado, el más especial y, por otro, el que más trabajo le costó?

Las dos circunstancias se dieron en el monumento a Blas de Lezo. Fue especial por muchos motivos. A nivel profesional tenía que darle toda la dignidad que merece el personaje, que ya es mucho. Por otra parte, el tiempo con el que contaba era muy limitado y tuve que arañar horas al reloj. Fue un esfuerzo sobrehumano, pero merecía la pena y lo disfruté a pesar de todo.  Había mucha gente detrás de este proyecto y en todo momento me sentí respaldado. A nivel personal también era un reto. Como madrileño, me hacía especial ilusión poder aportar a mi ciudad un patrimonio histórico-artístico que me sobreviviera.



Veo que está realizando una escultura y según dice en homenaje a otro héroe… Suponemos que quiere mantener el nombre del protagonista en secreto, pero ¿podría desvelarnos alguna pista?

Pues si. Ahí ando trabajando en un personaje que queremos recuperar del olvido. Aunque en la ciudad que murió se le recuerda, su figura y heroísmo fue tan grande que es necesario que todos los españoles le conozcan y sepan que hay sacrificios que por gloriosos, merecen pasar a la Historia. De momento, no puedo desvelarlo pero está relacionado con la Guerra de Independencia.


¿Qué héroe le gustaría tallar en un futuro?

Hay tantos… , pero puestos a pedir, personajes como Churruca,  Hernán Cortés o Elcano me resultan inspiradores.


Ha hecho dos esculturas que gusta mucho a nuestro público por su significado y su contexto en la temática de nuestro blog: Don Blas de Lezo y Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán. En cuanto al primero, ¿qué destaca de su figura en nuestra historia? ¿Y qué opinión tiene del Gran Capitán?

Sobre Blas de Lezo, creo que es el más claro ejemplo de lo que llamamos “héroe olvidado”. Su figura tiene todos los ingredientes para convertirse en protagonista de una superproducción cinematográfica, y sin embargo ha sido hace relativamente poco tiempo cuando hemos empezado a hablar de él. Es incomprensible que un Teniente General de nuestra Armada, cojo, tuerto y manco, invicto en la 22 batallas en las que participó, y causante de la derrota más humillante infligida a Inglaterra, no fuese tan conocido como el Cid o Don Pelayo.



Respecto al Gran Capitán, creo que es el militar que a todos nos hubiese gustado ser. Respetado y valorado por sus soberanos, independiente, con capacidad para organizar los ejércitos de una forma tan efectiva que a día de hoy, aún nos llena de asombro y con un carisma que todavía perdura. Os parecerá una locura, pero me hubiese gustado servir a sus órdenes.


De la grandiosa historia de nuestro país, ¿con qué época, batalla y héroe se quedaría?

Me quedo con el siglo XVI . El descubrimiento, los navegantes, el Renacimiento, los Tercios… me resultan fascinantes. ¿Una batalla? Las Navas de Tolosa. Y respecto a un héroe, hay muchos pero quizá García de Paredes me resulta el más épico.


¿Qué opina sobre la autodestrucción de nuestra historia y raíces que la leyenda negra ha instaurado en nuestra sociedad?

Me produce una inmensa tristeza escuchar ciertos comentarios y el poco valor que se le da a nuestra rica Historia. Cualquier nación del mundo daría cualquier cosa por tener nuestro patrimonio histórico y precisamente hemos sido nosotros mismos los que hemos permitido que nuestros enemigos reescriban la Historia. Supongo que es mucho más fácil controlar a un pueblo con complejo de culpa, hundido moralmente y dividido, así que imagino que habrá algún tipo de interés político. Y hasta ahí puedo leer.



Muchísimas gracias por responder nuestras preguntas y por la forma que tiene de hacer homenaje a los héroes que forjaron nuestras raíces y hazañas. Esperamos con ansias sus próximos proyectos. Un fuerte abrazo.

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