lunes, 20 de abril de 2015

Duque de Alba

(Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, Duque de Alba; Piedrahíta, España, 1508-Lisboa, 1582) Militar y político español. Intervino desde muy joven en hechos de armas. En 1531, ya duque, sirvió en diversas campañas del emperador Carlos I, y sobresalió en la guerra contra la Liga de Esmalcalda, a la que venció en la batalla de Mühlberg (1547). Con Felipe II, la influencia de Alba llegó a su cenit, como jefe de uno de los partidos de la corte. Nombrado virrey de Nápoles (1556-1558), consiguió expulsar de Italia a los franceses.

 
 
 
El momento culminante de su carrera fue su etapa de Flandes (1567-1573), adonde fue enviado, al frente de un ejército y con el cargo de gobernador general, para aplastar los levantamientos iconoclastas. Actuó con excesiva dureza, pese a que los disturbios ya habían sido sofocados antes de su llegada. Instituyó el llamado Tribunal de los Tumultos, encargado de juzgar y condenar a los rebeldes y confiscar sus bienes, y ordenó la ejecución de los condes de Egmont y de Horn, acusados de complicidad en los alzamientos. Para poder mantener el ejército, impuso nuevos y gravosos impuestos, sin respetar las libertades tradicionales flamencas.
Con su actuación, no sólo fracasó en su intento de sofocar la revuelta, sino que la avivó. Solicitó entonces de Felipe II que lo relevara de sus funciones, y fue nombrado consejero de Estado. El matrimonio de su hijo Fadrique contra los deseos del rey le hizo caer en desgracia y se retiró de la vida pública.
No obstante, fue llamado de nuevo (1580) para doblegar la oposición portuguesa contra Felipe II, quien reivindicaba sus derechos dinásticos al trono de Portugal. Tras derrotar al ejército de Diego de Meneses y conseguir la rendición de la flota lusa, el duque de Alba entró en Lisboa. El anciano duque fue nombrado condestable de Portugal y recibió el Toisón de Oro.


 
Fernando Álvarez de Toledo murió en Tomar, localidad próxima a Lisboa, el 11 de diciembre de 1582, auxiliado por el famoso fray Luis de Granada, a la edad de setenta y cuatro años. Conservó hasta último momento todo su modo y bravura y también su aspecto valeroso que hasta ante los mismos monarcas era la figura de su grandeza de espíritu y de su inteligencia.

Sus restos fueron trasladados a Alba de Tormes, donde fue enterrado en el convento de San Leonardo. En 1619 fueron trasladados al convento de San Esteban de Salamanca, en donde desde 1983 reposan en una capilla del convento que contiene un mausoleo proyectado por Chueca Goitia y que fue costeado por la Diputación Provincial de Salamanca.

 
 

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